Y entonces, con una mirada perdida pero sincera y sin nada mas en los bolsillos que papeles, los que alimentan a sus recuerdos, el harapiento vagabundo miró a la dama de sociedad llena de glamour y estilo, ella con una sorpresa mayuscula en su rostro pero con la incertidumbre si mañana tendra las mismas cuentas de banco o si vivira en la mansion que por tanto tiempo a sido "suya"... La mirada del vagabundo se hizo insistente, incluso una sonrisa se dibujo en su rostro marcado por el olvido y la indiferencia; y la dama sintio tristeza al sentirse tan debil y vulnerable a la sociedad que le rodeaba...
Asi el vagabundo, paso junto a ella y se lleno de una fragancia tan exquisita como costosa, cosa que le reafirmo la invulnerabilidad de la que ya era dueño...
una idea...
miércoles, 24 de marzo de 2010
Publicado por g@briel en 8:23:00 p. m.
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